Historia
Langreo es una localidad situada en el centro de Asturias, enclavada en el corazón del valle del Nalón, a 20 Km. de Oviedo y 30 Km. de Gijón. Una tierra que en las últimas décadas ha visto como su tejido industrial rodaba pendiente abajo, hasta casi desaparecer. Una población que, en los mejores años 60 y 70 del pasado siglo, llegó a albergar a unas 70.000 personas y hoy apenas pasa de 45.000. Una población que llegó a ser reconocida por la UNESCO como el kilómetro más culto de Europa, allá por los años 60. Una población, que, a pesar de las crisis –varias, y parece que no cerradas del todo- no está dispuesta a renunciar a sus señas de identidad y por ello es una de las más dinámicas de Asturias en lo que a actividad asociativa se refiere, dónde se pueden encontrar todo tipo de agrupaciones, desde corales a etnográficas pasando por grupos de rock and roll, de gaitas, de música de cámara... hasta sociedades que promueven la literatura, las que luchan por mantener el patrimonio siderúrgico…, etc., un lugar en el que las inquietudes culturales de todo tipo están continuamente bullendo.
Una de esas asociaciones es la Sociedad Cultural “ORQUESTA LANGREANA DE PLECTRO”.
Esta Agrupación musical se considera legítima heredera de la “Sociedad Sinfónica Felguerina”, fundada en 1.926 y que en 1.934 se unió a la “Masa Coral Felguerina”. La guerra civil puso una pausa de unos diez años a la actividad musical hasta que en 1.946 vio la luz la Agrupación Musical “Rondalla Felguerina”, con componentes de la antigua Sinfónica, de la mano y bajo la dirección de Marino Díaz, quién, aún hoy, dirige nuestra “Orquesta”. Posteriormente, en 1.948, el mismo Marino Díaz funda la “HH.EE.CC. Agrupación Musical La Salle”, comúnmente conocida como “Rondalla La Salle”, dando lugar a que en la Felguera se contara con dos conjuntos musicales de similares características, con la cuerda pulsada como denominador común.
En 1.952, toma la dirección de la “Rondalla La Salle” Manuel Jesús Fernández Blanco. Durante los años 1.954 a 1.956, ambas agrupaciones musicales dieron conciertos por diversas ciudades de la geografía española, entre las que destacan Madrid y Valladolid, así como actuaciones en Radio Nacional de España.
El éxito hizo que en 1.957 se fusionaran dando lugar a la “Agrupación Musical Felguerina de Educación y Descanso” que mantuvo su actividad hasta el año 1.968. Es en este periodo cuando se introducen voces de cantantes líricos para interpretar pasajes de zarzuelas.
Durante los años sesenta del pasado siglo, aparecen en el panorama langreano numerosos grupos, como “Los Juvachos”, “Los Talismán”, “Los Stukas”... todos sus componentes habían pasado por “La Rondalla” o por las manos de uno de sus directores: Marino Díaz.
Pasados 20 largos años de paréntesis, la actividad de aquél grupo se retoma, no sin haber realizado varios intentos que no fructifican por algo tan nimio como el nombre. Una vez consensuado, y con la denominación de “Rondalla Langreana”, se inicia la nueva andadura en 1.986, con músicos cuya edad va desde los niños y niñas de doce años a los sesenta y muchos de los más veteranos, con el respaldo de unos doscientos socios que apoyan incondicionalmente el resurgir de la Agrupación. En 1.994, la “Rondalla” –como aún se la conoce en nuestra tierra- pasa a denominarse “Orquesta Langreana de Plectro” con el fin de diferenciar la actividad musical que efectúa una “Rondalla” como tal y nuestra Agrupación, en la que se pretende ir más allá del concepto de “ronda” que sugiere ese nombre, para entrar en la interpretación de todo tipo de música adaptada a una orquesta de cuerda pulsada, además de la incorporación de la lírica en su repertorio.
La configuración de aquella “Rondalla”, denominada actualmente, como señalamos “Orquesta Langreana de Plectro” se engarza en torno a dos veteranísimos músicos – Manuel Jesús Fernández Blanco y Marino Díaz Díaz – que alternan la dirección del grupo musical, retomando antiguas partituras y adaptando otras que hoy día constituyen el archivo y –al tiempo- el mejor patrimonio de la Sociedad, en un trabajo impagable por la dedicación empleada y el amor a la Agrupación que ambos desplegaron. Este trabajo se traduce en más de 300 partituras adaptadas a instrumentos de cuerda, especialmente pensadas para ser interpretadas por la “Orquesta Langreana de Plectro”, así como multitud de ellas en las que los cantantes aportan un concepto distinto de lo que es una Agrupación de este estilo en el que nunca se pensó que la lírica podía encajar en grupos de los llamados de “pulso y púa”.
La Agrupación es uno de los socios fundadores de la FEGIP, (Federación Española de Guitarra e Instrumentos de Plectro).
En enero de 2004, Manuel Jesús Fernández Blanco, por motivos de edad, decide dar por finalizada su andadura en la Agrupación y toma el relevo una de aquellas “niñas” –Begoña Pérez Fernández- que en 1986 daban sus primeros pasos musicales en la “Rondalla” y que hoy, en Asturias, es la única titulada superior en Instrumentos de Púa; título obtenido en el Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona. Por tanto, a la veteranía de Marino Díaz juntamos la juventud de Begoña Pérez y tenemos como resultado un grupo vivo, con ganas de hacer la música que siempre le dio personalidad, sin renunciar a la incorporación de nuevos estilos que hacen de la “Orquesta Langreana de Plectro” una de las Agrupaciones musicales más completas en su categoría, reconocida en toda España, dónde ha actuado en escenarios, que por su prestigio, podía pensarse excedían las aspiraciones de un grupo musical de “pueblo” que solo quiere pasar un rato agradable haciendo lo que más le gusta: MÚSICA, con mayúsculas.
Actualmente, componen la “Orquesta”, además de los dos directores, 19 instrumentistas -mandolinas, bandurrias, laúdes, guitarras, guitarra bajo y percusión- 4 cantantes líricos –soprano, mezzosoprano, tenor y bajo- además de presidente y secretario que no son músicos con lo que pueden dedicar su tiempo a las labores propias de gestión.
Por otro lado, los rangos de edad se parecen poco a los de 1986, aunque se integran en ella jóvenes de 16 - 18 años con menos jóvenes de entre 30, 40, 50 y 70 y bastantes años, lo que no es obstáculo para que todos se sientan perfectamente integrados y formen un grupo compacto a pesar de esas diferencias de edad que si bien podrían parecer problemáticas, en la práctica son todo lo contrario.
Ha sido objeto de un trabajo de curso de la asignatura de Etnomusicología del Departamento de Historia del Arte y Musicología de la Universidad de Oviedo, realizado por Dña. Inés Andrés Díez y Dña. Fátima Durán Rodríguez y dirigido por el Doctor D. José Antonio Gómez Rodríguez.